Dólmenes de Antequera

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Periodo


Desde el Paleolítico hasta inicios del siglo XX


Lugar


Riba de Saelices, Guadalajara


Coordenadas GPS


40.939708°, -2.292206°
40° 56′ 22.95″ N, 2° 17′ 31.94″ W


Descripción


La Cueva de los Casares constituye la más exquisita expresión del arte paleolítico en el interior de la Península Ibérica. Ha sido ocupada por distintos grupos humanos desde hace más de 50.000 años. Fue habitada por grupos de cazadores y recolectores que grababan y pintaban en sus paredes a lo largo de milenios. Ha servido de refugio de forma estable a pobladores paleolíticos, neolíticos, de las edades de los metales, celtíberos, romanos, musulmanes, repobladores castellanos, etc. Durante la guerra civil es utilizada como refugio de los habitantes de la zona y sufrió deterioros en bastantes grabados. A partir de entonces se puso en su entrada un enrejado para protegerla.

Se encuentra a una altitud de 1.162 metros, la máxima de los santuarios rupestres hoy conocidos. Su longitud es de casi 265 metros. Se trata de una caverna alta y estrecha, salvo los ensanchamientos que corresponden al gran vestíbulo de entrada y a la primera gran sala. El vestíbulo mide unos 30 metros de longitud máxima y permite que la luz exterior llegue hasta su fondo. La primera gran sala tiene forma regular, de unos 20 metros de longitud y 6 a 7 metros de anchura.

Los testimonios más remotos de la presencia humana de lo que hoy es Guadalajara se remontan al Paleolítico Inferior, anterior a 130.000 años de antigüedad, en forma de utensilios de piedra tallada que servían para llevar a cabo actividades carroñeras sobre animales. Se han encontrado en las terrazas de los tramos altos del río Jarama y de los afluentes del río Tajo. Por ejemplo la Bragadera de Atienza, el barranco de Peña Mira y el Molino Viejo de Muriel son algunos de los parajes que testifican la ocupación humana incluso previa a los neandertales.

Durante el Paleolítico Medio, entre 130.000 años y 35.000 años de antigüedad, existe evidencia de poblaciones neandertales en esta cueva, tanto en forma de restos óseos como de utensilios característicos de aquella época. Hay un único resto humano correspondiente al metacarpiano de una mujer joven y numerosa cantidad de instrumental de piedra tallada. Se protegían del frío en su interior, encontrándose los rastros del fuego que se realizaba, así como restos óseos de la fauna que consumían. La Cueva de los Torrejones de Tamajón fue otro lugar cercano con presencia neandertal. En el Paleolítico Superior, entre 35.000 años y 11.000 años de antigüedad, la Cueva de los Casares y la Cueva de La Hoz son el mejor exponente de arte rupestre paleolítico en tierras del centro de la Península Ibérica. Los homínidos en esta época, sobre todo a partir del periodo Magdaleniense, se expanden por el valle del río Linares al disponer de abundante caza y pesca.

Se ha podido identificar grabados que tienen de 15.000 a 30.000 años de antigüedad, aunque se cree que la mayoría de las representaciones murales se realizaron durante el periodo Magdaleniense Inferior y Solutrense Superior, con una antigüedad aproximada de 16.000 a 21.000 años, es decir, en un espacio temporal relativamente próximo. En total hay más de 200 grabados. Contiene las muestras más antiguas de hombres, mujeres y niños en diversas actitudes, de las que se tiene conocimiento en el mundo. Entre estos grabados hay escenas de una cópula, un parto o una inmersión en el agua. Además hay una gran riqueza en dibujos de signos y de animales como los peces, caballos, uros, bisontes, ciervos, cabras, rinocerontes o leones de las cavernas. Existe el dibujo de un caballo con un posible arnés sobre su hocico que podría indicar la domesticación de animales en época paleolítica. También hay imágenes de otras épocas muy dispares. Por ejemplo hay dibujado un candelabro judío de siete puntas datado de época bajomedieval.

En la parte inferior de la ladera en donde está la cueva, extendiéndose por parte del valle, hay restos de un poblado celtíbero que fue abandonado en época romana. Posteriormente se levanta en el mismo lugar un poblado musulmán de la época califal, desde el siglo X y cuya existencia dura casi dos siglos. Junto con este poblado se construye durante esta misma época, en la parte superior de la cueva, una torre de vigía musulmana; tiene planta cuadrada y debió alcanzar una altura superior a los 10 metros. Justo antes de entrar en la cueva hay un horno que se utilizaba para la obtención de yeso. Es del siglo X y está relacionado con la edificación de la torre que se encuentra en la parte superior. Este horno se emplea hasta el siglo XVI. Una vez dentro de la cueva hay un posible aljibe, en parte natural, que parece que fue realizado con la intención de recoger el agua procedente de un manantial que en época paleolítica manaba por encima de la boca de la cueva.

La Cueva de los Casares está situada a 3 kilómetros al norte del núcleo urbano de Riba de Saelices. Es accesible por una pista de tierra por la que se puede circular con el coche teniendo cuidado. Se ubica dentro del Parque Natural del río Tajo, en el valle del río Linares, a unos 100 metros de su orilla izquierda. El río Linares, que vierte sus aguas en el río Tajo 20 kilómetros más abajo, posee actualmente un caudal irregular y es considerado un riachuelo, pero en el periodo paleolítico tenía un caudaloso curso de agua que atraía a sus riberas a la fauna de esa época, hoy extinguida.


Cueva de los Casares Cueva de Los Casares Cueva de Los Casares Cueva de Los Casares

 


 

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